A vos, ¿quién te influye?

Influencers. Este siempre es un candente tema de conversación en las reuniones, asados y mensajes en el inbox. Siempre empieza con “Tati viste tal cosa de fulana de tal? Vos recomendarías eso?”

Primero, mi opinión no dice nada porque opinar no es asesorar, y segundo que asesorar es mi trabajo. En los asados y reuniones no trabajo. Mi trabajo lo hago de forma responsable y cobro por el tiempo que me lleva entender la realidad de las familias e informarles basada en mis formaciones sobre las diferentes opciones según el caso para que la familia decida que les conviene, no lo que yo opino que deben hacer. Pero si tengo mi postura con respecto a influir en las madres por dinero o canje a cambio. Sobre todo cuando lo que se recomienda “por que yo usé y me fue genial”, no es siempre inocuo.

Aquí voy a aplicar una de las herramientas valiosas que nos da Nohemi Hervada en sus formaciones, el diccionario y la etimología.

¿Qué significa inocuo? Inocuo significa que no hace daño físico o moral.

Entonces. ¿qué tiene que ver la inocuidad con las madres influencers? Todo. Porque no se dimensiona que no es inocuo recomendar productos o servicios que van en contra del bien estar del bebé o la diada mamá y bebé. Recomendaciones según lo que una influencer vió en el canal de youtube de otra y ya se considera palabra sagrada por que los hijos de esta están todos vivos. Cuando lo que se debería de apuntar es a la calidad de vida y no a una vida llena de traumas de la infancia por enseñarles a dormir solos, por dar un solo ejemplo. Porque se basan en un bebé sonriendo por sus neuronas espejo que hacen que sonría cuando la madre, el padre, el o la cuidador/a, o vendedor/a les sonríen. “Ay se rie! Mira como le gusta!” No. Eso no dice nada sobre el producto. Dice que el bebé es inteligente y debe de agradar a quien le cuida para sobrevivir. Así de inteligentes son los bebés y así de fácil es mal interpretarles al verles montados en un andador o un jumper. ¿Sabían que el andador está prohibido vender en algunos países de primer mundo? ¿Cuánto investigaron antes de decidir una compra influenciada por una madre que se le paga por mostrar un producto? Hoy en día la información esta en tu manos, literal.

!Ay Tati, ¿para que te preocupás por las influencers?” No me preocupo. Me ocupo y escribo esto porque la verdad es que me impacta como pueden ser de influyentes en las mentes de las madres las influencers que son madres en temas que involucran la salud de los bebés. Se fían más de las influencers que de las evidencias científicas que les puedo mostrar. Tan influyentes, como por ejemplo, llegar al punto de que las madres entran en una estado de pánico de seguir dando la teta si la pediatra de fulana en un video dijo que la formula tal es la mejor para tal edad y con esa le destetó “respetuosamente” a su bebé. Eso no es inocuo para a salud, y además va en contra del Código Internacional de Sucedáneos de la Leche Materna y en contra de la Ley Paraguaya 5508/2015 de la Promoción, Protección de la maternidad y la lactancia materna, por si todavía la pediatra no se enteró.

Considero que ser influencer es una responsabilidad enorme que se toma, a veces, demasiado a la ligera y con una falta de coherencia desbordante. Por likes son capaces de todo, menos pensar que pasa del otro lado de la pantalla con las personas que están viendo y copiando o viendo y entrando en depresión por no estar a la altura de esa vida falsa llena de filtros anti manchas, anti dientes reales, anti etc. En los últimos 9 meses he dejado de seguir gente del mundo fitness (que antes era mi rubro de trabajo y estilo de vida, que también tengo una entrada en el horno sobre esto y porqué lo deje de lado) por su falta de coherencia entre lo que predican y lo que aplican con sus hijos. A nivel de que con ellas mismas rozan la ortorexia (Trastorno del comportamiento alimentario que consiste en la obsesión de consumir alimentos que el afectado considera saludables, rechazando todos aquellos que no pueden incluirse en esta categoría desde su punto de vista) y con sus bebés usan ultra procesados o leche artificial (y son veganas).

Ni hablar de las pediatras madres influencers. Que vivían predicando tal y ahora con el dinero que le pagan viven del otro lado de sus palabras.

Ojo que no estoy diciendo que todas son así, pero la coherencia para mi es un filtro fundamental para decidir si quiero o no que mi muro o feed este lleno de esas publicaciones incoherentes. Les prometo que esto influye directamente en la salud mental. Conocí muchisimas madres que no conseguian disfrutar de sus hijos por intentar estar al tanto de como una influencer madre puede llegar a recuperar tan rápido su vida tras el parto y ellas aún se sentían totalmente desajustadas. Lo que no se muestra es las redes son las consecuencias de esta cultura del desapego, el apego inseguro al que están sometidos los niños y niñas, futuros adultos de esta sociedad.

¿Conocen las consecuencias del desapego? ¿De la falta de contacto con la madre?

Les recomiendo que hagan esa limpieza de perfiles usando el filtro de la coherencia. Y que antes de seguir la corriente a la influencer, revisen, duden, investiguen y hablen con las profesionales que estamos actualizadas en temas de maternidad.

Dejo abierto el debate, y gracias por leerme.

Tatiana Ramos.

Código de Sucedáneos https://www.unicef.org/republicadominicana/Codigo_Intl_Comercializacion_Sucedaneos_Leche_Materna.pdf

Ley Paraguaya de Lactancia http://www.bacn.gov.py/leyes-paraguayas/4428/promocion-proteccion-de-la-maternidad-y-apoyo-a-la-lactancia-materna

Kuña guapa…?

Ya van a ser cuatro años que soy madre y tres que vengo acompañando a otras. La mayoria de las mujeres que conozco me conocieron cuando estaba en un voluntariado de apoyo a la lactancia materna. Muchas de ellas me dejaron de querer cuando decidí salir de ese grupo y dedicarme de lleno a formarme de manera profesional a la maternidad. Pocas entendieron por qué lo hice. Es precisamente de lo que vengo a hablarles en esta primera entrada de mi blog.

Desde el primer día que he visitado a una madre puerpera para asisitirle en la lactancia materna hasta el día de hoy, lo primero que me dicen es, “perdón por mi pinta, no mires tanto el desastre”. A lo que respondo siempre que no se preocupen que yo también soy mamá y se muy bien como es. Pero no deja de sorpenderme que siempre pedimos perdón por lo mismo, y me incluyo por que justo ayer vinieron una amiga y su familia a casa a cenar y fue automática la forma en la que lo dije.

Porqué tenemos que pedir perdón? Por priorizar los cuidados de nuestros hijos? Por priorizar bañarnos o arreglarnos un poco nosotras y no andar juntando cuanto juguete nuestro hijo tire en un segundo, o cuanto plato se junte en la cocina? Eso que yo solo tengo un hijo, y de verdad que hay días que mi cocina parece una escena del día despues de un huracán. Hay días que si tengo las pilas y hago mucho, no todo, por que mi prioridad es que Adrián haya cubierto sus necesidades básicas y yo tambien obvio. Pero ojo, que no siempre eso fue obvio. Y éste es el ojo de la tormenta.

Traemos en nuestra pesada mochila la figura machista de la mujer que todo hombre quiere. Una figura que se repite en el tiempo de boca en boca, generación tras generación, peor aún de mujer en mujer, y que la sociedad y la moda nos presiona que debemos ser. Una falsedad, sin dar muchas vueltas. A mi lo primero que me viene en mente ahora es la pelicula Stepfor Housewives, Las mujeres perfectas que protagoniza Nicole Kidman. Básicamente una burbuja controlada por hombres que dejan todo que desear en el trato con sus esposas y familias, que tienen la violencia super normalizada, y las esposas son todas esclavas de ellos. Me van a decir que nunca les dieron otras mujeres el consejo de que tenés que ser “una chef en la cocina, una dama en la calle y una puta en la cama” para que tu marido no te deje o no te meta los cuernos? O también está la frase, “para cuando llega tu marido vos tenés que estar esperándole con comida calentita y toda decente, nada de que te vea mal vestida.” Dimensionan lo que significan estas palabras? Donde quedamos nosotras en todo este panorama? Si ese es el juego en el que nos meten, obvio que vamos a pedir perdón. Pero saben qué? Ese no es el juego, por que la vida no es un juego o competencia de la esposa-madre del año. En la vida, no hay premios para las mujeres que supuestamente lo logran. No hay siquiera un pago minimo para las madres que nos quedamos en casa a hacer el trabajo de madres. Pero si hay un precio, que de nuevo, lo pagamos nosotras.

El día que decidí salir del voluntariado, estaba de pijamas a las 15:00, había mal dormido cinco horas porque mi prioridad era ayudar a las madres del grupo de whatsapp, con mi hijo gritando por mi atención, la casa patas para arriba y mi esposo mirándome. Mi hijo había aprendido a caminar solo, y yo no lo vi. Yo estaba ahí, a lado de él, pero no estaba al mismo tiempo. Estaba respondiendo el grupo del voluntariado, que me llevaba casi todo el día. Cuando mi esposo se dió cuenta que me di cuenta al punto al que llegue de no tener organizada mis prioridades, se fue la cocina a lavar los platos. Y yo me quedé dura, con el corazón apretado, el whatsapp con más de 80 mensajes sin leer, y mi hijo pidiendo teta. Así me quedé un buen rato. Me llevó unos meses decirles a las otras voluntarias que me decidí a salir porque quería hacer bien las cosas. Lo que no se entendió es que ese bien era para mí, porque nunca se piensa en la mujer. Nunca se nos valoriza como lo que somos, fundamental para la familia. No se entendió que yo quería estar bien. Que yo quería estar de verdad presente en mi casa. Presente en mi vida. Quería, y sigo queriendo, hacer lo que hago de forma profesional, bien hecho, con toda la atención centrada en la mujer que estoy acompañando cuando estoy trabajando, toda mi atención en mi hijo cuando estoy con él, y toda la atención en mi cuando estoy conmigo (esto vale oro y cuesta muchisimo llegar ahi). Saben como algunas me llamaron porque dije que me quería centrarme en mi misma? Egoísta.

En ese entonces pense que el problema era yo, y pase muy mal varios meses con esa idea haciendo eco en mi cabeza. La egosita. Pero hoy día veo que el problema es social. El problema es la figura de la Kuña Guapa. A la musa de la letra de Kuña Guapa nunca se le preguntó si era verdaderamente feliz. Solo se suponía que su felicidad era trabajar de sol a sol, complacer a todo el mundo, y estar siempre arreglada, por que Clementino Ocampos lo escribió así. Lastimosamente no podemos saber de la mismisima Kuña Guapa, pero si que podemos hacernos nosotras las preguntas: Sos feliz con todo lo que haces? Merece la pena? Lo haces porque asi sos socialemente aceptada y politicamente correcta, o porque de verdad te hace feliz? Para mi no era felicidad vivir desbordada todo el día rezando que llegara el momento de dormir de mi hijo para poder por lo menos bañarme.IMG_1759

Esto tiene que quedar bien claro. El primer paso para poder hacerlo todo, es darnos cuenta de esto: no podemos hacerlo todo solas. Existe un proverbio africano que dice “para educar un niño, hace falta una tribu entera.” Yo le agregaría, entre medio a la frase, para ser una madre que disfrute de su maternidad. Está bien tener ayuda, pedir ayuda y necesitar ayuda. No somos peor que alguien o menos que otra porque necesitemos ayuda.

Sobre conciliar, mi tribu y mi red de apoyo les escribo en otras entradas. Por ahora les invito a que reflexionen y encuentren sus propias respuestas.